No hay duda de que todos los que amamos a los animales y tenemos la oportunidad de vivir con ellos podemos aprender innumerables cosas de las mascotas, mucho más de lo que creemos conscientemente.

En ocasiones, debemos observar con más atención el comportamiento de nuestras mascotas para darnos cuenta de que les encanta no pedir nada a cambio, que muestran un valor extraordinario y que pueden aprovechar la vida al máximo sin pensar en lo que pasará mañana.

1 .- Amor incondicional

No importa lo que pase, no importa lo que hagas, sabes que tu mascota te quiere y te mostrará todo su amor. Son animales simples, regidos por reglas muy básicas, pero amar sin pedir recompensa es el estándar más alto de sus valores. Son gentiles y dulces, buscando el mayor sentido de contacto y recompensa. No dudarán en pegarle la cabeza en señal de rendición, o lamerle las manos para que se sienta amado.

2.- Persistencia

Aunque los humanos son los únicos animales que pueden tropezar dos veces con la misma piedra, las mascotas, especialmente los perros, son responsables y harán todo lo posible para conseguir lo que quieren. Si un perro necesita alcanzar un objeto que no puede alcanzar, lo intentará varias veces y hará todo lo posible. Los perros son particularmente obsesivos, cuando tienen tareas en mente, si reciben el entrenamiento adecuado, perseverarán en beneficio de ellos mismos o de sus dueños. Debido a esto, el perro se ha convertido en el animal más profesional, atendiendo todo tipo de problemas para los humanos, desde el pastoreo hasta la búsqueda de personas desaparecidas.

3.- Lealtad

Las mascotas saben quién es su familia. Este es uno de los aspectos más hermosos de vivir con ellos, a pesar de que son animales regidos por sus propias reglas de comportamiento. Una vez que un perro o un gato forma parte de un hogar, se hace un integrante más de la familia y vuelca toda su lealtad hacia las personas con las que convive. Los perros, de manera muy especial, están alerta a sus dueños de que no pase nada malo. Son cuidadores de niños. Cuando encuentren rencillas o enfrentamientos en sus familias, harán todo lo posible por resolverlos.

4.- Disfrute

Cuando un perro tiene por delante algo que le gusta, se lanza a ello sin más preocupación. Bien sea comida, saltar dentro de una fuente, jugar con otros perros o recoger aquello que le tiras una y otra vez.  Y cuando se lo está pasando bien son capaces de transmitir esa frescura de su comportamiento y hacérnosla llegar con cierto convencimiento de que hay que vivir en el ahora, y que aquellas cosas que nos gustan, porque disfrutamos con ellas, deben ser vividas al máximo y sin remordimientos.

5.- Demostrar que hemos echado de menos a quien queremos

Llegar a casa y encontrar todos los días, y a lo largo de los años, el amor incondicional de una mascota es algo que no tiene precio. Porque sabes que se cerciorará de que has llegado y de que estás bien, y te demostrará lo que te ha echado de menos jaleándote durante un rato. En perros es muy común que se establezca un ritual que consista en la certificación, no solo de que has llegado, sino de que saludas al perro y le devuelves el saludo.

6.- Empatizar con el dolor ajeno

No todo es diversión. La mascotas también detectan cuándo sus dueños están pasando por una mala racha, o bien tiene un día de tristeza. Se ha determinado desde estudios científicos que los perros son capaces de reconocer alguna de nuestras situaciones anímicas y de responder en consecuencia. En este sentido las mascotas son esponjas de nuestros sentimientos.

7.- Dormir a pierna suelta

Hay pocas cosas que produzcan más relax que ver cómo duerme un perro o un gato. Es muy tranquilizador verles con los ojitos cerrados, respirando profundamente y con una posición de relax. De hecho, cuanto más seguros se sientan contigo, más relajarán su postura. Ver dormir a una mascota y sentir que respira es una forma de que nosotros también durmamos mejor.  De hecho, se ha demostrado que, pese a que las personas que duermen con perros se despiertan más porque estos se mueven, en el fondo su profundidad de sueño es mayor por la relajación que producen.

8.- Felicidad

Los perros son felices siempre que pueden, que es la mayoría de las veces. Bien sea porque su memoria a corto plazo no alcanza mucha profundidad, o porque realmente no se rigen por lo que les dicta un cerebro analítico, sino más bien primario. Los perros son capaces de algo que a los humanos nos cuesta horas y horas de introspección, cuando no de psicoanálisis: se contentan con aquello que tienen a su alcance, bien sea un juguete o un humano dedicándole su tiempo. No dejan escapar una oportunidad para pasarlo bien, y la exprimen al máximo.

9.- Motivos sencillos, vidas sencillas

Las mascotas no atienden a complejos planteamientos sobre quién, cómo y porqué son las cosas. Es normal. Los seres humanos somos complicados y gracias a ello conseguimos que nuestra vida sea muy rica. Sin embargo, conviene tener en cuenta que a veces menos es más, y que las mascotas nos enseñan a perdonar en el acto, a amar sin esperar y a desenvolverse con naturalidad en base a planteamientos sencillos. Podemos aprender mucho de ellos, porque muchas veces estamos preocupados por cuestiones que no podemos solucionar, o por dudas sobre qué pensarán los demás de nosotros o por como solucionar tal problema, cuando lo único que tenemos que hacer es centrarnos en lo que tenemos delante y simplificar.


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