El universo se siente atraído por todo lo que pensamos y deseamos, y aunque nos repugne, lo atraemos inconscientemente porque es una parte cotidiana de nuestros pensamientos. Por lo tanto, cuanto más lejos estemos de pensar o hablar palabras negativas, mejores serán las bendiciones en la vida. De manera similar, algunas de las cosas dichas representan nuestra impresión interna del mundo. El éxito de las relaciones personales y laborales depende al 100% de las mismas.

Cuántas veces has dicho algo que después has considerado un error, por haber sentido que de alguna manera atraías eso que decías. Son palabras que tienen tal poder que todo lo que decimos tiene suficiente poder para convertirse en realidad. Por lo tanto, es mejor cambiar ligeramente la visión de la evaluación negativa de uno mismo y del entorno que lo rodea, y eliminar las frases que no se deben pronunciarse.

1.- Soy pobre

Cuando por cualquier cosa tienes la mala costumbre de expresar a los cuatro vientos que tu falta de dinero te lo impide, estás decretando ese estado económico para siempre. Es mejor que en lugar de decir algo como eso digas: quizás más adelante lo compre.

2.- No me interesa

Esto puede sonar muy egocentrista de tu parte y te predispone con las personas que están a tu alrededor de parecer un sujeto lleno de resentimiento y mal educado.

3.- Te equivocas

Si tu propósito es transmitir conocimiento, al pronunciar esta frase estarás haciéndole sentir a tu aprendiz que es un inútil. Mejor trabaja la sutileza de tus palabras. Hay otras formas de enseñar, sin recurrir a la violencia psicológica.

4.- No soy capaz de…

Siempre somos capaces de todo. No hay límites para ser lo que quieras ser. No te autogestiones por tu principal enemigo: tú mismo.

5.- Qué torpe soy

Cualquier reproche que nos hagamos terminará convirtiéndose en realidad tarde que temprano. Mejor, date más cariño y suprime de tu boca todo maltrato verbal que puedas darte cuando te equivocas. ¡Somos humanos!

6.- Odio eso…

La vida da muchas vueltas. Cuando repudiamos algo al punto de reiteradamente aseverarlo, podemos incurrir en la dulce tentación de hacer justamente eso de lo que hemos renegado.

7.- Suerte

El éxito no tiene que ver con la suerte. Hablar de suerte, es hablar de un hecho incierto, de algo basado en circunstancias externas a todo tipo de trabajo arduo por lograr las cosas que nos proponemos. En tal sentido, decir ‘suerte’ implica: no te esfuerces, algún día podría pasarte y eso no es seguro.

8.- Te lo dije

Lo que los demás entienden: ¿has visto como lo has hecho mal?. Tú te lo has buscado. Yo soy mejor que tú.

Reflexiona y piensa el sentido, es decir, el para qué de tu frase. ¿Acaso vas a aportarle algo positivo a esa persona? Todo lo contrario, necesita tu ayuda más que nunca. Como dice el refrán, no hagas leña del árbol caído, y trabaja para que ese árbol vuelva a agarrarse a la tierra y florecer. No importa qué y cómo pasó, lo único importante aquí es que puedes dar tu ayuda, y hay alguien que la necesita. ¿Estás dispuesto a dársela?

Nuestras palabras provocan emociones en los demás. Toma en cuenta la importancia de nunca decir estas frases, ya que las consecuencias podrán ser negativas.


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